Salesiano de Arévalo ha sido testigo de lo que un grupo de cerca de 100 chicos y chicas de 17 años y un grupo de 20 animadores, han vivido, compartido y celebrado en el marco de la Pascua.
La procedencia de los jóvenes era muy diversa: Madrid, Soto del Real, Parla, Alcalá de Henares, Guadalajara, Ciudad Real, Puertollano, La Roda, Salamanca y Arévalo. El denominador común de todos: pertenecer a presencias de salesianos y salesianas. Desde el principio, el clima que se creó fue fenomenal; llevábamos poco tiempo juntos y parecía que nos conocíamos desde hacía tiempo.
Han sido días muy intensos y con vivencias que tardarán mucho en olvidarse. Hemos compartido cosas importantes de nuestra vida, hemos tenido tiempo para reflexionar y pensar en nosotros. Hemos participado en las diferentes celebraciones de estos días de Semana Santa sin prisa, entendiendo cada gesto, cada momento… nos hemos acercado a la persona de Jesús, como Alguien cercano, Alguien presente en nuestra vida…
El colofón de la Pascua fue la celebración de la Vigilia Pascual que acabamos bien entrada la noche, pero la alegría prosiguió con la fiesta que duró hasta la madrugada; lo pasamos fenomenal. Estas líneas no son suficientes para expresar todo lo que supone participar en una Pascua; se necesita estar en ella para entenderla…





















