Todo estaba preparado el pasado viernes 30 de octubre en el colegio salesiano de Arévalo. No era una noche más, era la noche de HALLOWEEN y el miedo estaba asegurado. Como todos los años las ganas por participar se hacían patentes, tanto para los que organizaban la fiesta como para los chic@s del centro juvenil. Tal es así que los participantes éramos casi 100 personas.
Todos los pasillos llenos de telas, calabazas, pintadas, crucifijos, velas, etc. ambientaban aun más la velada, haciéndonos sentir a todos como si de verdad estuviéramos en un mundo real. Fueron muchos los animadores y chicos de posconfirmación que se disfrazaron para la ocasión, habiendo brujas, niñas muertas, payaso loco, la muerte en persona, etc.
Lo primero que se hizo fue dejar las mochilas en el cementerio, para a continuación ir pasando de uno en uno a cenar al comedor. Justamente después, nos esperaba la habitación 313 en la sala de medios. Sustos y gritos se sucedieron durante la película.
Ahora, llegado este momento, es cuando empezaba el miedo de verdad, ya que por equipos se trataba solucionar un enigma ocurrido en un hospital psiquiátrico, yendo por diferentes ambientes del colegio (teatro, lavandería, servicios, etc.) realizando las pruebas que exigían los personajes que allí se encontraban. Sustos y miedo estaban siempre presentes.
Al final del cluedo, descubierto el enigma, la gente se fue tranquilizando y poco a poco los gritos se convirtieron en ganas bailes y risas. Música hasta bien entrada la noche, con juegos y sorteos incluidos.
A la mañana siguiente, tras dormir apenas 4 horas, el cansancio se notaba y con un chocolate con churros dimos por finalizada la NOCHE DE HALLOWEEN.
Desde aquí aprovecho la ocasión para dar la gracias a los participantes y, sobre todo, a los animadores y chicos de posconfirmación por su implicación, ganas y saber estar. Sin ellos no habría sido posible.
Centro Juvenil Boscoarévalo





















